#QuarterAway: ¿cómo es estudiar y trabajar en Madrid?

Valentín Suárez Mackeprang hizo un trimestre de intercambio en España y nos cuenta la experiencia de estudiar Dirección de Arte en Miami Ad School Madrid y trabajar en Sony.

“Cha Chá” es un boliche exclusivo y bastante trendy de Madrid que abre sólo los viernes y ofrece a sus asistentes (inscripción previa en redes) una mezcla de trap, hip hop, reggaetón electrónico, future house y UK bass para terminar la semana bien arriba. Ubicado en el antiguo Cine Bogart, el lugar fue remodelado con una pista de baile de madera, algunos sillones tapizados en rojo carmesí y una balaustrada dorada que rodea el recinto. Una noche, de madrugada, Valentín logró entrar al club con una cámara de fotos y varios pares de anteojos de sol marca “Sitrus”. Tenía un plan: hacer una producción fotográfica espontánea con la clientela. La propuesta tuvo éxito y varios clubbers se calzaron las gafas oscuras y posaron para el proyecto, exhibiendo sus tattoos, buzos y camperas estilo Armani, ropa deportiva y collares dorados. Más adelante, Valentín hizo otras dos producciones para Sitrus, en el desierto de Sahara y en las calles de Londres. Las campañas de moda eran un proyecto paralelo a su intercambio de estudios en Miami Ad School y su pasantía en Sony.

Planificación, espontaneidad, un toque de suerte, osadía y mucha creatividad.

Son los ingredientes del caso Sitrus pero que también se aplican a toda la experiencia de Valentín en Madrid. Basta ver cómo llegó nuestro estudiante a la capital española. Resulta que sí, que tenía un plan. Hacer un Quarter Away. Probar con España “y ver qué onda”. No sabía por cuánto tiempo iba a quedarse, pero sacó la visa por las dudas. Aplicó a Lola Mullenlowe en Madrid y Barcelona. En la escuela le aclararon que tenía tres opciones y le aconsejaron sumar otro espacio laboral. Qué opciones hay, preguntó Valentín. Está Sony, le comentaron. No está mal, pensó. OK, me anoto, dijo. Finalmente, quedó en en la compañía japonesa. Tiro en el blanco. “Me encanta la música y estoy diseñando 24/7”. La oferta respondía a sus intereses y en ella Valentín aprendió de todo.

“Valentín en Madrid” se compone de los siguientes tracks:

  1. Un brief para un interesante festival de música
  2. Una oportunidad para valorar y vender el propio trabajo
  3. Entrar en un flujo laboral intenso y ecléctico
  4. Trazar planes futuros en el exterior

Es una tendencia de los últimos años. Las mentes creativas, por su versatilidad y resolución innovadora de problemas, seducen a todo tipo de empresas y ya no son sólo requeridas por las agencias de publicidad. Por eso, en Miami Ad School los estudiantes pueden hacer pasantías en agencias (“Agency Labs”) o en empresas (“Experience Labs”) alrededor del mundo. En Sony, Valentín no trabajó en dupla. Además de las tareas propias de un Director de Arte, tenía que sumar otras. Pensar conceptos, nombres, redactar copies y presentar las propuestas a los clientes. Un laburo que le permitió afinar todas sus skills y que estaba perfectamente adaptado a su perfil musical y visual. Si bien hace tiempo que trabaja en diseño y branding de manera freelance, nunca lo había hecho en una empresa. Su proyecto más grande en Sony fue una campaña para un importante festival de música que se va a hacer en México y España.

“Siempre fui más del diseño que de la publicidad, y entrar a Sony fue un relajo”

En la sede madrileña, Valentín cursó las materias “Student Competition” 1 y 2, enfocadas en campañas para festivales. Se trabajaba mucho. Cuenta que les dejaban las llaves de la escuela a los alumnos para que siguieran incubando sus ideas después de clase. Entre amigos, “como en casa”, se quedaban hasta la noche haciendo producciones en el estudio de fotografía y puliendo detalles en las computadoras. Fruto de ese trabajo en equipo surgieron ideas muy buenas para sumar a los porfolios. Pero, además de eso, el feedback positivo de sus compañeros de clase le permitió a Valentín valorar más su trabajo y estar motivado para venderlo mejor y probar distintas disciplinas.

“Pude abrir los ojos a que mi trabajo está bueno y poder venderlo mejor”

La experiencia en Sony fue tan estimulante como desafiante. A diferencia de proyectos anteriores, en donde estaba acostumbrado a tener varias semanas para desarrollar una idea, en este caso Valentín entró en un ritmo laboral mucho más intenso, preparando 8 diseños a la vez en un solo día.

“El flujo de trabajo fue lo que más me gustó”

Y a ese flujo no lo quiere cortar. Volvió a Buenos Aires con varias propuestas de trabajo de afuera y su idea es terminar su curso acá y regresar a España. Planea moverse “y no dejar nunca de trabajar”. Su enfoque es global y multidisciplinario. Quiere seguir diseñando y también haciendo producciones de moda de marcas de diferentes países.

“No parar nunca de trabajar. No quiero cortar el flujo de trabajo que gané allá”

Cuando le preguntamos qué consejos le daría a alguien que está pensando en hacer un Quarter Away, Valentín es contundente: “¡Que lo hagan, sí o sí!”. Por un lado, está la experiencia única de vivir en un entorno diferente, de estar en contacto con gente de todo el mundo (además de las clases con compañeros de distintas nacionalidades, él vivía en una casa con un venezolano que estudiaba Derecho y un español que cursaba Medicina). Por otra parte, es la posibilidad de forjar una carrera creativa sin fronteras y de pulir el perfil profesional con trabajo intenso y de calidad que agrega valor a los portfolios.

“Hay que aprovechar la oportunidad de Miami Ad School. Es un curso intensivo en donde hacés cosas para tu portfolio”

Podés seguir los pasos de Valentín y viajar a España. O quizás animarte a Mumbai, Punta Cana o Toronto. Miami Ad School es una escuela de creatividad internacional en donde podés estudiar Dirección de Arte o Redacción Publicitaria y hacer un intercambio en alguna de las 15 sedes que tenemos desperdigadas por el globo. Las mejores agencias y empresas te están esperando.

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