¿Querés trabajar en Berlín? Pasantía online en INNOCEAN

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Hablamos con Ricardo Wolff, graduado M.AD y director creativo de la agencia alemana, sobre esta oportunidad de trabajo remoto internacional.

El programa se llama “creative NOM.ADS”. La idea es que nuestros alumnos puedan estudiar o hacer pasantías en distintas partes del mundo de manera virtual. Esa perspectiva multicultural forma parte del ADN de la escuela desde sus inicios, y no queremos que ni la pandemia ni cuestiones económicas le pongan freno a ese motor creativo tan poderoso. 

¿Por qué? Porque estamos convencidos de que, cuando nuestros alumnos abrazan nuevas culturas y experiencias y las integran a sus portfolios, sus carreras avanzan muchísimos casilleros. Sus carpetas se enriquecen y sus mentes también, porque van expandiendo su horizonte creativo al incorporar nuevas tendencias, tecnologías y fuentes de inspiración. Además, es una excelente (y muy divertida) manera de hacerse nuevos amigos y de sumar contactos valiosos en la industria. 

El programa NOM.AD incluye una larga lista de agencias de todas partes del mundo que nuestros alumnos pueden elegir para hacer sus pasantías remotas. Hay nombres súper conocidos y también startups o empresas nacidas hace poco con enorme potencial y muchísimo talento.

En esta oportunidad hablamos con Ricardo Wolff, el director creativo de INNOCEAN Berlín (que además es graduado de Miami Ad School San Pablo). La marca ya está presente en Madrid, Milán, París, Londres, Estambul, Frankfurt y Moscú, y abrió sus oficinas en Berlín en 2016. Es una empresa de comunicación independiente, creada en 2006 para prestar servicios de comunicación 360º a las marcas Hyundai y KIA en Europa. En los últimos 10 años se forjó una muy buena reputación creativa gracias a su excelente trabajo en el sector automotriz. La sede de Berlín, por ejemplo, desarrolló  campañas premiadas para marcas como Volkswagen, FIAT, Jeep, Smart, Mercedes, Audi, Volvo, Honda, Mitsubishi y Chevrolet en los principales mercados de Europa, Asia, América del Norte y América del Sur. Ahora, la empresa tiene la intención de aventurarse en nuevos sectores, aprovechando la demanda de los clientes de su enfoque integrado, colaborativo y multidisciplinario. 

Contanos un poco de tu carrera y de tu paso por M.AD San Pablo

Bueno, M.AD me salvó la vida dos veces. La primera vez, cuando estaba estudiando la carrera equivocada en el lugar equivocado. Me acuerdo que un día me puse a ver un anuario de publicidad y de repente, como en la escena de Pulp Fiction, empezó a salir luz de esas páginas. Y me dije: ¡tengo que estar haciendo esto! ¿Adónde estudio? Entonces, dejé la facultad y me metí en M.AD. La escuela me dio una dirección, me enseñó a pensar rápido y en términos publicitarios. M.AD llegó a San Pablo en el momento justo, hubo como una sincronicidad conmigo, justo cuando estaba buscando el mejor “foro” para exponer mis ideas. 

Mi entrevista para entrar a la escuela fue catastrófica (risas). La persona que me entrevistó me dijo: tenés cero chances de pensar ideas ahora, pero te vamos a dar la oportunidad para que puedas hacerlo. Ya para el tercer Quarter tenía mi portfolio armado y estaba obsesionado con los anuarios. El creativo en el que me convertí se lo debo, en gran medida, a M.AD. Razón por la cual también fui profesor tiempo después. Creo que fui el primer profesor por Skype, antes de la pandemia y del Zoom. 

La segunda vez que M.AD me salvó la vida fue cuando hice una pasantía en otro país. Fue el ancla que necesitaba para empezar a armar una experiencia internacional. Fue en en Jung von Matt, en Hamburgo. A partir de ahí, mi carrera despegó internacionalmente. Me mudé a Berlín, en donde sigo viviendo ahora.

Siempre mantuve un cordón umbilical con la escuela. Cuando llegué a DDB Berlín hice mucho esfuerzo para que pudiéramos tener alumnos de M.AD en la agencia. Cuando fui Director Creativo, más allá de que tenía muchas reuniones y trabajos de supervisión, siempre busqué hacerme un tiempo para estar cerca de los estudiantes. Más que nada por una cuestión de empatía. Sabía lo que se sentía ser un pasante, con todos los miedos y las inseguridades, el hecho de que uno tiene un tiempo limitado y quiere dejar una buena impresión y aprender lo más posible. Estoy muy agradecido por eso, porque uno también aprende un montón de los estudiantes. Cuando uno llega a ciertos puestos no tiene el tiempo para ver las nuevas tecnologías y estar al tanto de todas las nuevas tendencias del mundo. Y los alumnos te traen esa frescura. Cada uno tiene un tagline que lo separa del resto. Por eso, siempre decimos: vénganse tal como son, no intenten amoldarse a una fórmula preestablecida.  En DDB Berlín ganamos el primero (y hasta ahora único) Titanium Lion for Germany, que empezó como una idea de estudiantes de M.AD en respuesta a un brief que estaba dando vueltas. Lo pulimos un poco y lo presentamos al cliente. Fue muy gratificante. 

¿Cómo fue tu llegada a INNOCEAN Berlín y cómo es la dinámica de trabajo con los estudiantes?

En 2018, junto con mi dupla creativa de toda la vida, Gabriel Mattar, abrimos la oficina de INNOCEAN en Berlín. Y como hice antes, empujé fuerte desde el día uno para que pudiéramos tener alumnos de M.AD. Pero fue difícil, porque teníamos muchas cosas que arreglar antes, como ponerle un nombre a la agencia y definir a nuestros clientes. Pero en el segundo año, 2019, lo logramos. Debo confesar que al principio no fue fácil, porque no éramos la prioridad de elección de los estudiantes. En ese entonces, INNOCEAN no tenía un nombre de peso. Pero ahora, en este momento, eso cambió y somos la primera o segunda opción. Creo que la principal razón es que somos el número de personas ideal, entonces siempre estás expuesto al frontline. Ves la producción de principio a fin, te involucrás con todos los briefs, sin importar cuán grande son o de qué tipo son. 

Al igual que hice en DDB, me aseguro de permanecer muy cerca de los estudiantes. Por empatía y también porque soy un bastardo egoísta (risas), porque necesito ese input de ellos. El 80% arranca con mucha inseguridad, como me pasaba a mí en Hamburgo. Sé lo que se siente, entonces tratamos de crear un ambiente seguro. Como mínimo, una vez cada tres semanas me reúno con cada equipo y veo lo que están haciendo y cómo están progresando. Tenemos como una review en la mitad de la pasantía en donde les doy feedback de sus ideas, algo que también se repite cerca del final del internship. Nos fue muy bien, de hecho, hemos contratado a cinco pasantes de la escuela cuando terminaron sus pasantías.

Mi consejo para los estudiantes es: salgan y exploren. Esta carrera no se trata sólo de las publicidades, sino también de las experiencias de ósmosis de estar en otro país, bajo presión, incluso de manera virtual. Las ideas pueden llegarte en cualquier lugar: en Tokio, en Sri Lanka o cuando estás en el baño. Pero cuando estás en una experiencia outside the box, hacés mejores conexiones, estás más expuesto a distintos estímulos. Entonces, les digo: hagan este tipo de experiencias, a mí me cambiaron la vida. 

¿Qué pueden esperar los alumnos en INNOCEAN?

Lo bueno de estar en una agencia que no tiene historia es que la vamos construyendo a medida que avanzamos. Y tenemos total libertad para hacerlo. No tenemos a David Ogilvy atrás, pero yo prefiero a Jean-Paul Sartre, que dice que estamos condenados a ser libres. Tenemos una regla: si no tenés ideas, entonces es problema tuyo. Nosotros estamos para facilitarlas, no para ser unos jefes idiotas que te ponen en el rincón, contra las cuerdas. Lo que realmente buscamos es que, en 3 meses, te vayas con algo que vaya a producción, o con ideas sólidas que puedas poner en tu portfolio. O sea, yo no quiero que pierdas el tiempo en la agencia. No estamos acá para ser amigos, sino para trabajar juntos y divertirnos. Al final del día, quiero que te vayas a Tokio y hables bien de INNOCEAN, y viceversa. En la agencia  limpiamos todas las excusas, la política, la burocracia. Si hay una buena idea, sea de un pasante o un director creativo, peleamos por ella.

Con respecto al tema virtual o presencial, no soy Nostradamus y no quiero decir nada definitivo. Ahora hay nuevas regulaciones en Alemania y se extendió la cuarentena. Idealmente, queremos volver al mismo sistema que estábamos implementando el año pasado, de rotación. No somos una agencia grande, somos 60 en una locación súper cool. Lo que hacemos es: la mitad de la agencia trabaja una semana, la otra se queda en casa. Alternándose. En los próximos meses, espero que podamos volver a eso. 

En INNOCEAN se siente un poco como si fuéramos buceadores en un tsunami. Es como que nos metimos debajo de la gran ola. Como empezamos una agencia desde cero, siento como si trabajara en una cocina: tengo que estar acá todo el tiempo. Necesito que el equipo esté presente, tengo que probar las salsas y ver si alguien está teniendo problemas con algún brief. La mayoría de las cosas se resuelven cuando estás esperando tu café, no en las reuniones de Zoom. Producimos mucho. De hecho, el año pasado, que fue nuestro tercer año, fuimos la agencia más premiada de Europa en el Eurobest. Mucho de eso ocurrió durante la pandemia. Eso demuestra que estamos en condiciones de trabajar bien, aunque sea con más virtualidad. Por supuesto, eso no reemplazará jamás el trabajo en un lugar físico. Esa sensación única de cuando estás con los otros soldados armando una presentación detrás de una computadora. Ese sentimiento de que somos todos un equipo. 

¿Qué mirás en los portfolios de los alumnos que aplican a las pasantías?

El potencial es lo primero, más allá de la ejecución. La verdad es que tengo cero paciencia para ver todo el portfolio. Leo el “about”, me fijo si hay trabajo personal y leo un poco sobre el background de la persona, y si tenés ideas Burger King o no. Creo que cada estudiante tiene tres de esas, y yo honestamente no quiero ver eso. Veo el background porque somos una agencia internacional (tenemos nacionalidades de India, Tailandia, Canadá, Brasil) y valoro esa mirada “de carrousel” del mundo. También me fijo en el rango: si podés resolver distintos problemas de maneras diferentes, pensar una gráfica simple con un concepto fuerte y también un guión para un podcast. Lo que les digo a los estudiantes es: no tuviste todavía tiempo para producir algo de verdad, y no tenés el dinero suficiente para desarrollar algo diseñado. Cuando sacás todo ese peso, cuando quitás esas dos piezas de equipaje, te quedás con el ADN de la persona, y eso es lo que me importa.

Las cosas han cambiado mucho desde que yo fui estudiante, hace 15 años. En ese entonces, si querías tener ideas y que te pagaran por ellas, la publicidad era sin dudas la primera opción. Pero hoy podés tener una idea, patentarla y ganar millones sin tener que vendérsela a una agencia. Entonces, mi primera pregunta a un estudiante siempre es: ¿por qué estás enamorado de esta profesión? Si me das una buena respuesta, tenés un lugar en la agencia. ¿Querés mover emocionalmente a las personas? ¿Querés hacerlas reír? ¿Creés que la comunicación tiene el poder de cambiar la cultura pop? Con la cantidad de cosas que podés hacer hoy en día con tu mente, ¿por qué elegís la publicidad? 

¿Qué importancia le das a los proyectos personales?

Cada semana, en la agencia tenemos el “Interns, Juniors, Working Student ‘s Show”. Básicamente, ellos nos hacen un late night show. Nos muestran memes, publicidades de sus países, lo que sea. Y cada dos semanas tenemos otro evento que se llama “Every Other Wednesday”, que nunca es un miércoles, en donde traemos a alguien que nos inspira durante una hora. En realidad, es algo que hago para acercarme a mis héroes y hacer que hablen en la agencia (risas). La última persona que vino se llama JI LEE, que tiene una página que se llama pleaseenjoy.com. Me agarra piel de gallina solo hablar de él. Yo sigo su trabajo de manera casi maníaca hace 15 años. El tipo empezó a trabajar en un estudio de diseño y de repente empezó a hacer un proyecto personal que le dio una vacante en Droga5, invitado personalmente por David Droga, cuando Droga5 era un fenómeno global en la industria. Su proyecto se llamaba “The Bubble Project”. 

En la charla que dio en INNOCEAN justamente habló sobre la diferencia entre el rol de los proyectos personales y los proyectos profesionales. Hoy en día es el Director Creativo de Instagram y Facebook. Cuando entrás a su web ves como 30 proyectos personales que son increíbles, y eso dice muchísimo de él como persona. Pero ese proyecto específico que mencioné era una personificación perfecta de sus creencias personales. En ese momento, era director creativo en Saatchi & Saatchi y se sentía ahogado por toda la burocracia de la agencia, porque sus ideas nunca llegaban a la luz. Entonces, decidió hacer un proyecto en donde básicamente se burlaba de la publicidad. Empezó a meter globos discursivos vacíos en todas las publicidades de Nueva York. Y esa especie de revancha personal le dio el mejor puesto en una agencia espectacular. Lo verdaderamente hermoso de los proyectos personales en un estudiante es que se alejan de cualquier fórmula establecida. Sólo responden a creencias o fijaciones personales. Para mí, un proyecto personal vale 1000 puntos. Un ad tipo Burger King, 50. 

¿Qué consejos le darías a alguien que quiere potenciar su carrera creativa?

Miren, lean, escuchen, vean lo más que puedan. Estamos en una era en donde se viene la Inteligencia Artificial y nos preguntamos si los robots nos van a sacar trabajo o no. Pero en nuestra profesión siempre vamos a necesitar de las personas por las ideas y por las emociones. 

Puede pasar que salgas a caminar y de repente tu mente se desenchufa y empezás a conectar distintas cosas que pensás o que dijiste; o mirás una serie en Netflix y ¡poof!, surge otra nueva conexión. Como decía Steve Jobs: continúa siendo curioso. Curioso y tonto. Tratar de ver lo más que puedes y hasta de forzarte a aprender cosas que no sabés. Para mí, viajar siempre ha sido la más poderosa fuente de inspiración. Nunca me voy a olvidar de un titular que hice para una agencia de viajes: “después de que hagas este viaje, lo desconocido tiene un lugar menos en donde esconderse”. Cada vez que viajás estás llevando una linterna de luz en la oscuridad y te enriquecés como persona. Las experiencias de las pasantías internacionales te potencian eso. Una de las razones por las que decidí ir a Hamburgo fue porque la Copa del Mundo de fútbol se jugaba en Alemania. Para mí esos tres meses fueron los más cool de mi vida, fuera de broma, porque había un bombardeo de novedades permanente, adentro y afuera de la agencia. Salís de la agencia y tenés una cultura distinta, un idioma diferente y un montón de otras personas que, como vos, están nadando en ese mar inmenso tratando de saber quiénes son. Y te hacés amigos que te duran para toda la vida. Mi recomendación es siempre tratar de salir de la zona de confort, ya sea física o intelectualmente. Yo valoro mucho a las personas que han transitado cambios importantes en su vida, porque eso es lo que los hace sobrevivir. No sobrevive el más fuerte, sino el que se puede adaptar mejor: a un brief, a una ciudad. Es decir, los que se evolucionan permanentemente.


¿Y vos?

Si querés seguir el consejo de Ricardo, podés anotarte en nuestros Programas de Dirección de Arte o Redacción Publicitaria. No sólo vas a tener la oportunidad de estudiar con alumnos de distintas partes del mundo, también vas a poder aplicar a pasantías en agencias tan interesantes como INNOCEAN. 

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