¿Cómo es estudiar en Brasil? Testimonio de un estudiante en San Pablo

Felipe Ceballos, que ya cursó un trimestre en Madrid, ahora está estudiando en nuestra sede paulista. Desde el país vecino relata los beneficios de hacer carrera en una ciudad que es potencia del mercado publicitario.

De alguna manera es la vuelta a sus raíces, porque Felipe nació en Brasil. Después haría la primaria y secundaria en Corrientes, estudiaría imagen y sonido en Santa Fe, volvería a Corrientes para obtener su título publicitario y viajaría a Buenos Aires para ampliar sus conocimientos en Miami Ad School. “Mi familia tiene muchas banderas”, aclara él. Quizás sea más conveniente hablar de banderas y no de raíces. Tal vez sea una discusión semántica innecesaria. Lo cierto es que hay imágenes elocuentes, y uno podría imaginarse a Felipe echando raíces en distintos terrenos, absorbiendo y aprovechando los nutrientes de cada lugar. San Pablo es, sin lugar a dudas, tierra fértil y provechosa para cualquier creativo. Ciudad inmensa, amada por sus paulistanos, repleta de cines, teatros, museos y opciones para comer y divertirse las veinticuatro horas. “Lo que más me sorprendió de San Pablo es la vida en general. Es una ciudad que te abre las puertas a todo y te brinda muchas oportunidades. Es atrapante, especialmente en el mercado de la publicidad, donde es una potencia”, explica el entrevistado.

VIAJAR

Estudiar en un lugar que es potencia en el mercado, que privilegia la imagen y que recibe muy bien a los argentinos

Varias veces durante la charla Felipe remarcará eso: San Pablo es una potencia publicitaria, al nivel de Nueva York o Berlín, y es un lugar en donde se trabaja con particular énfasis todo lo relacionado con la imagen. “Ni bien entrás a la escuela empezás a ver todo tipo de gráficas y de composiciones fotográficas y de diseño. También lo ves en los festivales: siempre hay brasileros ganando los primeros premios”.

Sí, reconoce que puede ser difícil para un argentino tomar la decisión de ir a Brasil. Hay cierto prejuicio fruto de una rivalidad que, más allá de lo futbolístico, Felipe asegura que no existe fuera de las canchas. Distingue entre el “argentino colectivo” y el “argentino individual”: el primero “es un quilombo”, y se nutre de una fuerza colectiva para perpetuar falsas divisiones. El individual, en cambio, “la rompe en el mundo”. Cuando un argentino revela su origen en Brasil, las reacciones son muy positivas. “Tenemos ese no sé qué que le caemos bien a todos. Si venís con buena onda, dispuesto a aprender, con ganas de conocer gente y otra cultura, de comer otra comida, de escuchar otra música, creo que siempre va a ser muy enriquecedor para tu vida. Crecés mucho como persona”, asegura Ceballos. Al trascender los prejuicios, el aporte es permanente: “una vez que estás acá te das cuenta de que el intercambio cultural es muy rico”, remarca.

Viajar como una forma de aprendizaje de la cual se han nutrido los creativos de todos los tiempos

“Viajar, leer y vivir”, es el mantra felipeano para absorber conocimientos. “Viajar es una de las formas de aprendizaje. No se trata de una moda, es una práctica que siempre llevaron adelante los creativos de todos los tiempos. En el mundo del arte, por ejemplo, los artistas plásticos viajaban alrededor del mundo para perfeccionar sus técnicas, de la mano de otros artistas u otras escuelas de arte. Es la mejor manera de perfeccionar tu técnica, mejorar tu estilo y agudizar tu ojo”.

Además, viajar permite romper con la rutina y conocer lugares diferentes todo el tiempo. “Para mí, entrenar no es salir a correr todos los días por el mismo lugar; es calzarme las zapatillas y caminar 10 km por la ciudad en lugares que no conocía”, explica. Claro, hay veces que la comodidad conspira contra la aventura, pero Felipe se esfuerza por no ceder. Es consciente de que tiene una oportunidad que otros quizás no tengan, y que hay que aprovecharla. “No pierdas el tiempo mirando Netflix, ¡salí y comete la ciudad!”, aconseja. 

ESTUDIAR

Pulir el portfolio con los mejores profesionales y dentro de un grupo heterogéneo de alumnos

Felipe está cursando el Quarter Portfolio, el último trimestre dedicado totalmente a su carpeta. Le asignan un coordinador con el que se junta todas las semanas y con quien mejora sus proyectos para hacerlos más profesionales y apetecibles para el mercado. La otra materia en la que está anotado se llama “Trabajo, Trabajo, Trabajo”. Como su nombre lo indica, se trata de jornadas intensivas en donde se perfeccionan al detalle todos los elementos del portfolio. Son cursos virtuales con un profesor de Los Ángeles que enseña simultáneamente a alumnos de San Pablo y Río de Janeiro.

Sus compañeros de la escuela son mayormente brasileños que vienen de todas partes del país. Si bien tienen expectativas y preparaciones diferentes, todos comparten el mismo objetivo de estudiar y triunfar en el despliegue de su creatividad. “Como en todas las Miamis, los chicos son muy abiertos y con buena onda, sobre todo si llegás de afuera. Me hice un grupo con el que intercambiamos muchas ideas, trabajamos y nos divertimos juntos. Son personas que me hicieron conocer la escuela y también la ciudad”, explica. Hablan básicamente en portugués, pero la escuela es bilingüe y también pueden comunicarse en inglés. Al poco tiempo de empezar a cursar, sus compañeros lo incluyeron dentro del Círculo de Jóvenes Creativos de Brasil, un bautismo honorable que lo sorprendió. Son exalumnos y alumnos que intercambian ideas de agencias y compiten en festivales. “Es el detrás de escena de la industria. Conocí a chicos que estaban rompiéndola y no me conocían. Era el único argentino entre todos brasileros y me sentí muy bien”, cuenta Felipe con una sonrisa.

Miami Ad School: entender y conectarse con el mercado global y comprender la importancia de que tu portfolio te identifique

Felipe llegó a la escuela con una preparación sólida en publicidad, obtenida en Buenos Aires y en el interior de la Argentina. Sin embargo, conversando e intercambiando ideas con aquellos estudiantes que, como él, llegaban a las clases con ese fogueo previo, se dio cuenta de que todos coincidían en la misma idea: la escuela te hace entender las necesidades del mercado, más allá de cualquier teoría. “Me hizo crecer tanto creativa como profesional y personalmente”, declara Felipe.

Parte de ese entendimiento tiene que ver con el trabajo personalizado del portfolio, que se pule de manera permanente. “Más allá de conseguir empleo y los beneficios que te da, me parece que es clave que te sientas identificado con el portfolio. Una vez que empezás a trabajar en una agencia, entrás en un círculo, y muchas veces se deja de lado la carpeta. Pero me parece que siempre se tiene que estar actualizando, y esta experiencia me enseñó a entenderlo y a hacerlo”, explica. “Estoy muy contento con mi portfolio. Me siento muy orgulloso con lo que es porque me identifica mucho”, concluye.

CREAR

Los beneficios de una dupla intercultural y el valor de cultivar la creatividad en todo momento

“Es la mejor manera de romper el hielo”, sintetiza Felipe. Hacer equipo con una persona que trae otro marco cultural te obliga a ceder y a abrirte para lograr un acuerdo. “Ambas partes están interesadas en conocerse y comparten un mismo objetivo. Es muy rico y muy divertido”, agrega. El Quarter Away se revela así como un trimestre de creatividad concentrada. Es el laboratorio en donde se combinan distintas sustancias que generan reacciones químicas poderosas. El contacto con una nueva ciudad, un idioma distinto, otra música, una comida diferente: las raíces se hinchan de información. Todos los estímulos te obligan a ser creativo, personal y profesionalmente. Claro está, es preciso cultivar esa creatividad en todo momento. Felipe es muy consciente de ello. Todas las mañanas, después de leer las noticias del día, dedica unas horas a ilustrar. “Forma una parte primordial de mi proceso creativo. Me despierta la creatividad, de la misma manera que otra persona desayuna con un libro o practica yoga o meditación”, explica.

¿CONSEJOS PARA QUIEN QUIERA VIAJAR A SAN PABLO?

  1. Que no le tengan miedo al idioma, uno de los principales límites que los alumnos suelen ponerse cuando piensan en Brasil. “Es una escuela bilingüe. Si bien las clases son en portugués, todos los chicos y profesores hablan inglés y todos están muy predispuestos a enseñarte y a escucharte”, aclara.
  2. ¡Que lo hagan! San Pablo tiene particularidades que hay que aprovechar: está cerca y no es tan caro como EEUU o Europa. “Dentro de las posibilidades que te da la escuela, es la más accesible. Además, Brasil está muy bien posicionado en el mercado y en San Pablo están todas las grandes agencias. Tenemos profesores que han trabajado afuera como directores creativos en Saatchi & Saatchi, Young & Rubicam y otras agencias globales, y lo que nos dicen es que Brasil tiene un área de trabajo muy conectada con el mundo”, explica.
  3. Que vengan dispuestos a trabajar. “Es una ciudad en donde vas a encontrar laburo seguro. El paulistano ama al argentino. Nos tienen muy bien posicionados en el área creativa. Un argentino en Brasil siempre va a estar muy bien visto, más allá del fútbol”, comenta. Y agrega: “Además de agencias, Brasil tiene muchas productoras y estudios de diseño. El mercado es más amplio que en Bs. As”.
  4. No lo duden: se come muy rico y se vive muy bien.

Si te interesó la experiencia de Felipe, podés embarcarte en una aventura similar. Somos la única escuela de creatividad donde podés viajar y trabajar mientras estudiás. El primer año empezás a estudiar creatividad en Buenos Aires, y el segundo año podés seguir los cursos de creatividad en cualquiera de las 15 Miami Ad School en las principales ciudades del mundo.