Lo que me hubiera gustado saber antes de estudiar publicidad

Lo que me hubiera gustado saber antes de estudiar publicidadPublicidad es una carrera que vive en el imaginario colectivo con un halo de misterio, cada persona se imagina la idea de “estudiar publicidad” de una forma distinta. A diferencia de carreras como odontología o arquitectura, a publicidad uno la va descubriendo mientras la transita.

Se la descubre, además, más fuera del aula que dentro de ella. O eso yo pensaba hasta que encontré el híbrido que es Miami Ad School, con lo mejor de una agencia de publicidad y lo mejor de una escuela.

Pero antes de eso me tocó aprender algunas cosas por mí misma. En los pocos años que llevo dentro del mundo de la publicidad, me mandé suficientes metidas de pata como para llevarme algunas lecciones útiles.

Como siempre es mejor aprender de los errores ajenos que tener que cometerlos vos mismo, les cuento algunas cosas que me hubiera gustado saber antes de estudiar publicidad – pero que no supe hasta que me choqué la cabeza contra la pared.

Vas a cambiar de opinión

Entré a la facultad queriendo ser redactora, pasé por el área de cuentas de una agencia importante (a regañadientes, y terminé aprendiendo muchísimo) y finalmente descubrí que era el planning lo que más me gustaba.

Por eso al estudiar publicidad lo mejor es estar abiertos a todas las posibilidades. La realidad es que, aunque pensemos que tenemos en claro lo que queremos, no siempre nos va a gustar lo mismo a los 18 que a los 25. Y no hay que ser cabeza dura al respecto. Somos seres humanos, las opciones son muchísimas, nos cuesta decidirnos, cambiamos. Está bien

(Siempre y cuando eventualmente nos decidamos por algo.)

Absorbe todo

A veces ponía de lado cosas que me interesaban porque no estaban relacionadas con estudiar publicidad.

Hasta que me dí cuenta que era una idiotez. Después de todo, uno nunca sabe de dónde va a venir una idea – y cuantas más herramientas, cuantas más fuentes de inspiración tengamos mejor. Dejate llevar por la curiosidad.

“El conocimiento no ocupa lugar”, ese irritante dicho de abuelas, es cierto.

No seas muy sensato, mandate

Estaba en segundo año de la facultad y una amiga me propuso inscribirnos en un concurso juntas. Le dije que no: era algo local, chiquito, muy poco interesante, y de lo que francamente ninguna de las dos teníamos idea. No me parecía que tuviéramos ninguna oportunidad de ganar, sinceramente. Por alguna razón muchos tuvieron el mismo pensamiento mediocre que yo, porque se presentaron apenas un par de proyectos y mi amiga ganó un para nada desestimable premio en dólares.

Por si se lo están preguntando, la respuesta es: sí, me sentí como una idiota.

Pero supongo que esto me dejó otra enseñanza:

Si recién estás empezando, no hay proyectos demasiado chicos – todo suma.

Me gustaría poder aprender sin recolectar tantas anécdotas vergonzosas en el camino, pero por ahora no sucede así. Acá va otra.

Una vez leí que, para entrar en una agencia, un estudiante mandó una pizza a nombre del director creativo – con su portfolio adentro. Me pareció brillante ¿A quién no lo pone de buen humor una pizza gratis? ¿Quién no está dispuesto a darle una mirada al trabajo de alguien que tiene esa idea?

Esta no era la primera historia que escuchaba acerca de estudiantes de publicidad haciendo cosas insólitas para entrar a una agencia (pero sí era la primera que involucraba pizza, todas las ideas que involucran pizza se quedan particularmente pegadas en mi mente). Sin experiencia, me pareció que hacer algo parecido sería una buena opción.

Tenía diecinueve o veinte años y por alguna razón en ese momento tenía la idea fija de que quería entrar a Young & Rubicam Buenos Aires como redactora. Cuando la universidad a la que asistía arregló una visita a la agencia, me anoté sin dudarlo. Luego tomé por el brazo a una de mis mejores amigas y le compartí la idea que se me acababa de ocurrir: “¿Por qué no imprimimos nuestros CVs, llevamos cinta scotch y nos escabullimos al baño durante la visita para pegarlos en el reverso de las puertas de los cubículos? Es una idea algo bizarra, pero…Poniéndolos ahí no hay chance de que no los vean.”

Sin embargo, minutos después de llegar a la agencia nos llevaron a una sala de conferencias, donde nos pasamos las siguientes dos horas escuchando una charla. Sinceramente, no presté mucha atención: mi cabeza estaba intentando pensar cómo dar vuelta la situación, cómo hacer lo que había venido a hacer. No había visto baños ni personas en la planta baja y no parecía que fuéramos a hacer un recorrido por los otros pisos.

De repente vi que, quien nos estaba hablando – uno de los directores de arte con más experiencia de Y&R – tenía un diario en la mano que inconscientemente levantaba, sacudía y dejaba reposar nuevamente en la mesa mientras nos daba la charla.

Esperé a que terminara y, mientras mis compañeros salían por la puerta, yo pretendí estar acomodando cosas imaginarias en la mochila. Aprovechando que el orador estaba de espaldas hablando con mi profesor, saqué rápidamente una de las varias copias de mi CV y la deslicé dentro del diario. Acto seguido me colgué la mochila en el hombro y salí al lobby, donde estaban todos los demás.

¿Funcionó? Bueno, sí y no.

ohwellAl día siguiente recibí un mail del director creativo diciendo que le había encantado lo que había hecho – y que me ponía en copia con los de recursos humanos para que les enviara una copia digital de mi CV. Claramente los de recursos humanos no quedaron muy impresionados con lo que vieron, porque nunca recibí una respuesta (no los culpo, no tenía mucho que mostrar).

La cuestión es que después terminé consiguiendo entrar a una agencia de una forma más tradicional: un profesor me recomendó y, después de una entrevista, me avisaron que había entrado.

No es necesario conseguir un caballo de Troya (sea una pizza o un diario) para hacer entrar tu CV a una agencia – mejor concéntrate en tener un buen portfolio.

Porque lo importante no es cómo hacés llegar algo, sino que lo que hagas llegar sea realmente impactante. 

Eso es todo por ahora. Tal vez tenga algo más que contarles en el futuro, porque es probable que siga metiendo la pata. Pero bueno, mientras logre aprender algo de eso, no está tan mal.

2018-01-22T22:56:41+00:00